¿Cómo funciona Alcohólicos Anónimos?

Un programa sencillo que funciona desde hace más de 90 años, basado en algo simple y poderoso: un alcohólico que ayuda a otro.

Un día a la vez

La promesa de «no volver a beber nunca» es tan grande que paraliza. Por eso A.A. propone algo distinto: la decisión de no beber se toma solo por hoy. Mañana, si llega, habrá un nuevo hoy. Es una idea pequeña, pero sostenible, y es la que ha permitido a millones de personas mantenerse sobrias.

Lo segundo es entender que el problema no se resuelve en soledad. Casi todos los miembros habían intentado dejarlo solos, con fuerza de voluntad, a veces durante meses o años. Y casi todos descubrieron lo mismo: sin ayuda, el alcohol puede más. La fuerza aparece cuando se deja de intentar solo.

Qué pasa en una reunión

Si nunca has ido, esto es lo que puedes esperar. Es más sencillo de lo que parece:

  1. Llegas y te reciben. Suelen recibirte con un café o algo caliente. Nadie te pide documentos ni tu apellido.
  2. Se lee el Preámbulo y los Doce Pasos. Es la parte formal que da inicio a la reunión, y ayuda a que todos partamos de lo mismo.
  3. Se comparte un tema. Cada participante que quiere hablar cuenta cómo le va, qué le cuesta, qué aprendió. Nadie interrumpe y nadie da consejos.
  4. Nadie está obligado a hablar. Puedes sentarte, escuchar y quedarte con lo que te sirva. Es válido hacerlo así durante todas las reuniones que necesites.
  5. Se cierra con una oración. Suele ser el Padre Nuestro o la Oración de la Serenidad, de pie y tomados de las manos. Si prefieres no participar, puedes quedarte sentado y nadie te dirá nada.
  6. Al terminar, se conversa. Es el mejor momento para preguntar, pedir un teléfono de alguien o simplemente quedarte un rato más.

Una reunión dura aproximadamente dos horas. En nuestro grupo, de 7:30 p.m. a 9:30 p.m., todos los días.

Si quieres saber más sobre cómo son las reuniones en general, A.A. tiene una explicación oficial en aa.org.

El apadrinamiento: alguien que ya caminó el camino

Cuando lo deseas, puedes pedirle a un miembro con más tiempo de sobriedad que te acompañe. Es lo que llamamos padrino o madrina. No es un jefe ni un terapeuta: es alguien a quien puedes llamar cuando tengas ganas de beber, que te escucha sin juzgar y que te ayuda a recorrer los Doce Pasos.

Elegir un padrino es una decisión personal. No hay ninguna obligación de hacerlo, y puedes cambiar de padrino si sientes que no es la persona indicada para ti.

He aquí los Pasos que dimos

El programa de recuperación de A.A. se resume en estos doce Pasos. Se sugieren como un camino, no como una lista de tareas que hay que cumplir a presión. Cada miembro los recorre a su ritmo, con la ayuda de su padrino.

Muchos miembros describen el programa con una frase del Libro Grande: «Rara vez hemos visto fracasar a una persona que haya seguido concienzudamente nuestro camino». No es una garantía ni una promesa vana: es la observación de miles de personas que hoy están sobrias.

1

Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.

2

Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.

3

Decidimos poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos.

4

Sin miedo hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos.

5

Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestros defectos.

6

Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios nos liberase de todos estos defectos de carácter.

7

Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos.

8

Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos.

9

Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño causado, excepto cuando el hacerlo implicaba perjuicio para ellos o para otros.

10

Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.

11

Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, como nosotros lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase conocer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para cumplirla.

12

Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros asuntos.

Después de los Pasos viene lo demás: las Doce Promesas, las Doce Tradiciones y el servicio dentro del grupo. Nada de esto se hace solo, y nada de esto tiene fecha límite.

¿Y si tengo dudas o miedos?

Es lo más común. Casi todos llegaron con miedo a que alguien los reconociera, a que les dijeran que su caso era demasiado grave o demasiado leve, o a no saber qué decir. En A.A. hay una sola respuesta a esos miedos: vienes y lo compruebas. La primera reunión no te compromete a nada.

El anonimato te protege. Lo que se comparte en la reunión se queda en la reunión. Ningún miembro puede revelar quién asistió ni lo que contó. Cómo funciona el anonimato →

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